Columna de opinión

Fecha de publicación: 11 de abril de 2021

El racismo en el fútbol, una historia de nunca acabar

| Gabriel Valenzuela
  Periodista

El pasado domingo 4 de abril, mientras se jugaba el minuto 28 del partido entre el Valencia y el Cádiz por la jornada 29 de la Liga española, el fútbol mundial volvió a revivir una de sus peores pesadillas de las últimas décadas: el racismo. Resulta que, según los datos que se tienen hasta el momento, el defensa “Che” Mouctar Diakhaby enfrentó a su par gaditano, Juan Cala, por haberle dicho en reiteradas ocasiones “negro de mierda”.

Esta situación todavía se encuentra siendo investigada por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), para constatar cuál es la versión real de lo que sucedió en este partido, ya que Cala afirma que “hay dos opciones, o Diakhaby se lo ha inventado o lo ha entendido mal”, mientras que el jugador de orígenes guineanos sigue insistiendo en que el gaditano le dijo varias veces “negro de mierda”. 

Pero, más allá de este hecho, que espero pueda ser solucionado en la brevedad para castigar al culpable, ¿Hasta cuando los fanáticos del fútbol tenemos que seguir aguantando este tipo de situaciones? ¿Por qué las federaciones a nivel mundial no hacen algo al respecto? ¿Qué hay que seguir esperando para que exista un cambio en esta materia?

Porque este no es un caso aislado que pueda tomarse a la ligera, donde veamos un escenario en el que Juan Cala sea castigado – si es que es culpable – por los dichos a Diakhaby y no se hable más del caso, ya que por lo menos en el último año, han ocurrido situaciones muy similares a esta.

Nos podemos ir a Francia con “el mono hijo de puta” que le lanzó el mediocampista del Olympique de Marsella, Álvaro González, a Neymar en un partido por la liga de ese país. También se puede mencionar el caso de un incluso un árbitro, que llamaba de forma despectiva “negro” en reiteradas ocasiones al ayudante técnico del Estambul Başakşehir, Pierre Webó, en un partido de Champions League contra el Paris Saint Germain. 

Podría nombrar muchos otros casos, pero espero que un tiempo más no sea así. Entonces, ¿Qué hay que hacer para eliminar de pleno el racismo del fútbol? Muy fácil, cambiar los protocolos que rigen en las federaciones, para castigar con las máximas penas a los jugadores, entrenadores o árbitros que se vean involucrados en una situación como esta.

De esta manera, estoy seguro que alguien que quiera volver a demostrar su racismo, se lo pensará dos veces. El fútbol es el deporte más visto y más querido en el mundo, dejemos de mancharlo con situaciones como esta.