Columna de opinión

Fecha de publicación: 13 de marzo de 2021

La Segunda Pandemia

| Gabriel Valenzuela
  Periodista

Hoy en día cuando prendemos la televisión para ver algún noticiario de la noche, es muy común encontrarse con titulares como “Mujer sufrió violento abordazo en Santiago: fue atacada con un destornillador” o “Carabinero es atropellado durante control policial en el barrio Franklin”, ejemplos que no son más que el reflejo de esta segunda pandemia que llegó a nuestra sociedad: la violencia.

 

Porque desde el estallido social hasta ahora, la mayoría de nuestros compatriotas han sido infectados con un germen de la violencia que, al más puro estilo de los balances diarios que realiza el Minsal, los contagios por este virus ya pueden ser hasta cuantificables en nuestra población.

Sólo hace un par de meses atrás, la encuesta Criteria Research daba a conocer que un tercio de la población en Chile, justifica la violencia como un medio legítimo para conseguir algún cambio. Incluso los contagiados por este virus de la segunda pandemia, llegan a ser más que los que han contraído el Covid – 19.

Pero esta segunda pandemia, al igual que el coronavirus, no distingue raza, cargo, orientación sexual, ni nada de lo que uno se pudiese imaginar. Como ejemplo se puede tomar el estallido social que, tanto desde Carabineros como manifestantes, se han dado el trabajo de salir a la calle para demostrar – muchas veces con orgullo – su PCR positiva frente a este nuevo virus que hay en nuestra sociedad.

Ejemplo de ello, es la quema que se le hizo al monumento del general Baquedano hace unos días atrás, lo que conllevó a que la estatua fuese retirada del lugar, para que los manifestantes no pudiesen seguir dañándola. 

Por lo que el llamado es claro, antes de buscar cualquier solución para terminar con el conflicto en La Araucanía, finalizar con las protestas que se realizan todos los viernes en la Plaza Italia y otro sinfín de problemas, veámonos a los ojos, hagamos una introspección y démonos cuenta de una vez por todas que debemos acabar con este germen desde ya, si queremos solucionar lo que nos aqueja como sociedad.