Columna de opinión

Fecha de publicación: 25 de abril de 2021

Todavía se tiene fe

| Matías Zamora
  Periodista

Dicen que la fe y la esperanza son lo último que se pierde, pero hay veces en que el optimismo peca de cara dura. La fe debe venir acompañada de méritos, es decir, argumentos sólidos y firmes que respalden lo que quieres. Actualmente vivimos un año electoral, donde hay más de 2.000 candidatos - entre constituyentes (+1.400), alcaldes, concejales, gobernadores y presidenciables - aspirantes a ser electos. Parece bueno ver que la gente sienta una vocación por servir al país, pero no todo lo que brilla es oro. Aquí nace mi pregunta ¿Manuel José Ossandón merece tener fe?

 

A menos de una semana de conocer que la Corte de Apelaciones de San Miguel confirmó su decisión de rechazar la solicitud de desafuero hacia el Senador de Renovación Nacional (RN) por posible tráfico de influencias, el “Cote” manifestó su disposición a ser candidato presidencial para las próximas elecciones del 21 de noviembre (por ahora). No obstante, en palabras del parlamentario, eso depende “del apoyo de la gente, porque quiero ser un candidato competitivo”. Aquí la cuestión es, ¿Podrá tener el apoyo de la ciudadanía? ¿Ha hecho méritos para ganar el voto popular?

 

No hay que olvidar la historia y reconocer cuando las cosas se hacen bien. En sus cinco periodos como alcalde, repartidos entre Pirque y Puente Alto, su gestión fue algo que hizo crecer a ambas comunas. Argumento de esto son los porcentajes con los que fue electo y reelecto: 21,86% (1992) y 64,52% (1996) en Pirque; 45,35% (2000), 60,10% (2004) y 70,10% (2008) en Puente Alto. Posteriormente, no hay que olvidar que cuando se presentó como Senador por la circunscripción 8 de la Región Metropolitana (2013), le dio vuelta al partido, en el último minuto, a Laurence Golborne gracias al electorado puentealtino.

Si truncamos los hechos hasta ese entonces, todo estaría en bandeja de plata para el señor Ossandón. Sin embargo, lo único permanente es el cambio y su reputación fue mutando a lo largo de los años. Momentos como el “no sé, no sé” en el programa Tolerancia Cero del año 2017, cuando le preguntaron sobre el “Acuerdo de París”, dieron punto de partida para una decadencia en la imagen pública del parlamentario, ya que no puede ser posible que un congresista no sepa qué es un proyecto por el cual emitió una opinión a través de un sufragio. En fin, la Chilean Politic League.

 

Además, Manuel José Ossandón se vio involucrado en un juicio con su primo y actual alcalde de Pirque, Cristián Balmaceda, en el que este último lo acusó de realizar “movidas” para que el municipio actuara en favor de una empresa en la que participa su hijo, Nicolás Ossandón Lira. Esta investigación vino buscando cobre y encontró oro tras el alzamiento de las cuentas bancarias del Senador, donde se destaparon más de 100 movimientos financieros sospechosos entre él y su secretaria.

 

Entonces, decir ahora que estaría dispuesto a presentar una candidatura presidencial es un descaro y una falta de respeto hacia el electorado. No discuto su gestión como alcalde donde contribuyó mucho a las comunas en las que estuvo, pero no se puede vivir de las glorias pasadas y menos en política. Ignorancia en los temas parlamentarios, juicio por tráfico de influencia y estar en la mira de la fiscalía por fraude al fisco, no me dan argumentos para votar en favor de un presidente con ese prontuario. No obstante, valoro la fe del Manuel José Ossandón.