Columna de opinión

Fecha de publicación: 30 de enero de 2021

La desigualdad:

¿Un mal necesario?

| Matías Zamora
  Periodista

El concepto de igualdad es un termino permanentemente manipulado, mediante el cual mientras más se busca libertad individual, más se destruye esta misma; puesto que “necesariamente conducirá a la tiranía, específicamente a una tiranía de la igualdad en que las preferencias individuales serán cada vez menos toleradas”, según señala Axel Kaiser en La Tiranía de la Igualdad. Pero ¿Qué es la igualdad? ¿Es que todos seamos iguales o que todos tengamos las mismas condiciones?

 

Se dice que “la desigualdad perjudica al desarrollo, dificulta el progreso económico, debilita la vida democrática, afecta la convivencia y amenaza la cohesión social. Reducirla no es solo un imperativo ético, es también una exigencia para la sostenibilidad del desarrollo de los países”, tal como expresa el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Desiguales.

 

Sin embargo, es imposible que todos lleguemos a ser iguales, ya sea desde un punto de vista técnico, natural o desde la mirada ética/moral, puesto que de por sí todos somos diferentes, con distintas capacidades y decisiones individuales diversas. De esta forma se construye un sistema; con una pluralidad de esquemas, organismos y roles. Es decir, por medio de una “condición o circunstancia de no tener una misma naturaleza, cantidad, calidad, valor o forma que otro, o de diferenciarse de él en uno o más aspectos” por el solo hecho de ser seres individuales e independientes entre sí naturalmente, eso significa desigualdad.

 

Esto lleva a preguntarnos si realmente la búsqueda de la igualdad es la solución, que tanto promueve la izquierda política y a su vez lo que reclaman múltiples movilizaciones sociales, en pos de resolver las faltas de oportunidades y condiciones que “el sistema” establece. En este sentido, La Tiranía de la Igualdad plantea que “el igualitarismo primitivo, que busca nivelar a las personas a través de la ley en lugar de hacerlas iguales frente a la ley ha sido siempre la más destructiva de las ideologías”.

Desde el argumento de la libertad, Axel Kaiser plantea que “la fe en el individuo y su capacidad de salir adelante, la idea de que la dignidad de las personas pasa por que éstas puedan pararse sobre sus propios pies y que la autoridad no es la responsable de resolver ‘los problemas de la gente’, sino de generar condiciones para que ésta resuelva sus propios problemas, deben volver a ser el eje de un relato y proyecto político”.

En este mismo sentido, se puede añadir que la libertad individual consiste en la facultad de cada persona en ejercer su vida de forma independiente por medio de los recursos que ha obtenido por medio de si mismo en base al desarrollo y ejercicio de su propia libertad. Es decir, la libertad individual es propia de la condición de cada individuo, quien tiene la capacidad racional, material, ética y física para llevar a cabo su vida sin la necesidad de depender de un tercero (en este caso del Estado).

 

Entonces, ¿por qué se busca la satisfacción de la libertad individual por medio de la igualdad a través del Estado? Porque éste ha sido quien, a lo largo de la historia, ha privado la libertad individual por medio de leyes que afectan la condición de oportunidades dentro de la sociedad, es decir, las leyes impiden que las personas puedan ejercer plenamente su libertad individual. Es por esto que un sector de la población reclama la existencia de desigualdad.

 

En este sentido, el PNUD dice que principalmente las desigualdades tienen su origen “en las diferencias socioeconómicas, esto es, en las distintas cantidades de recursos de que disponen las personas en la forma de ingresos, riqueza, empleos, educación, salud, vivienda y otros aspectos que permiten funcionar efectivamente en la sociedad”.

 

Se tiende a limitar a la desigualdad en materia económica y social, es por esto que se utiliza este concepto de manera estratégica para tergiversar la realidad. Es completamente cierto que no es posible que en la misma condición laboral, la remuneración sea totalmente diferente como ocurre en el caso de las mujeres versus los hombres al momento de realizar la misma labor. Sin embargo, ¿esto es desigualdad? Se tiende a decir que si, mientras que en hechos concretos es una injusticia salarial, desigualdad seria que no pudieran realizar el mismo trabajo puesto que se privara a una u otra parte de poder acceder a ello mediante razones arbitrarias. Esto es solo un breve ejemplo de como se manipula el concepto en base a una realidad que va mucho mas allá de las dos materias en las cuales se le encierra de forma equivoca.

 

En este sentido, a modo de conclusión, el enfoque no debe ser la igualdad en materia literal, sino en materia conceptual donde se vele por satisfacer el derecho universal de la libertad individual por medio de la provisión de condiciones adecuadas que no discriminen ante los ojos de la ley, en vez de “justificar una expansión del poder del Estado en orden de igualar a las personas”, tal como dice Kaiser.

 

Entonces, respondiendo a la pregunta inicial, ¿Qué ocurre con la desigualdad? Si se entiende verdaderamente este concepto que primeramente se le ve como “el malo de la película”, se podrá evidenciar que la desigualdad es algo inevitable en la condición humana y necesario para la vida en comunidad y desarrollo de una sociedad. Porque de no ser así, seriamos robots desempeñando diferentes funciones para mantener una rutina de vida sin desarrollo.

 

Finalmente, si queremos que las cosas cambien y que nuestro país sea una sociedad justa, que respete la libertad individual de las personas, que integre a cada uno y una de sus miembros, y que no genere diferencias entre quienes la componen, entendamos bien lo que queremos y no reclamemos cosas que ni siquiera sabemos qué significan, porque muchas veces nos podemos perjudicar a nosotros mismos.