La abstinencia al agua, una tendencia alarmante en Instagram

Articulo original de DW


Los influencers afirman que se puede prescindir completamente del agua, ya que se puede obtener principalmente a través de la comida. La tendencia es peligrosa y puede traer graves consecuencias.


Sophie Prana vive una vida envidiable. La austriaca viaja mucho y está constantemente al aire libre. Mantiene su cuerpo en forma gracias al yoga y se alimenta con una dieta muy saludable. Al menos eso es lo que dice en su cuenta de Instagram, que tiene cerca de 19.000 seguidores.


En sus publicaciones suele decir que desde hace un año que no bebe agua. En su lugar, su principal fuente de líquidos la obtiene al ingerir grandes cantidades de frutas y verduras, por ejemplo, sandías o cocos.


En un video de su canal de YouTube, Prana explica por qué vive así y por qué se siente mejor desde entonces. También explica que habría agua "viva" y "muerta" y que solo la primera opción se debe beber. También dice que el funcionamiento renal debería mejorar si no se consume agua. Según la influencer, el agua no es interesante para el cuerpo porque apenas contiene nutrientes.


Según ella, el agua haría que los líquidos del cuerpo se eliminen más rápido, lo que finalmente implica que se consuma aún más y que finalmente la industria del agua sea beneficiada. Este mercado, por lo general, está habitualmente detrás de las recomendaciones de beber una cantidad diaria. Por último, pero no menos importante, dice que su piel es mejor desde la abstinencia y que se siente completamente vital.


Una opinión similar tiene Alise Miksta, influencer letona que vive en Dubai. Para ella, el agua no es necesaria para un estilo de vida equilibrado, como siempre se afirma. Ella no quiere incentivar a que la gente deje de tomar agua, de hecho, ella misma bebe de vez en cuando, pero "ciertamente, no esos dos litros al día". En su perfil, postea estudios científicos que respaldarían su opinión. Ambas influencers son veganas y se alimentan solo con vegetales crudos.



Una forma de nutrición cuestionable


El Dr. Peter Stehle, profesor de Fisiología Nutricional de la Universidad de Bonn, no está para nada convencido con las prácticas de Prana: "Encuentro cruel la afirmación de que hay agua viva y agua muerta. Cuando bebemos jugo de fruta o comemos fruta, se digiere y se liberan los nutrientes. Se crea un intercambio. El cuerpo no puede distinguir de dónde viene el agua que se necesita", aclara en entrevista con DW.


En general, una dieta equilibrada, que requiere unas 2.500 kilocalorías diarias, permitiría a una persona apenas consumir más de 0,9 litros de líquido a través de los alimentos sólidos. Además, el cuerpo produce una pequeña cantidad de agua por sí mismo todos los días. En total, es necesario tomar entre un litro y un litro y medio de agua.


Sin embargo, como el cuerpo utiliza en promedio de casi 2,5 litros para arriba, el resto tiene que ser repuesto bebiendo. Esa exigencia proviene de los riñones, que necesitan el líquido para limpiar a los contaminantes del cuerpo. También se pierde agua a través de la piel y los pulmones. Por eso se recomienda beber al menos 1,5 litros de agua al día, además de los alimentos.


Para Stehle, tratar de llenar este vacío aumentando la ingesta de frutas y verduras también es cuestionable desde el punto de vista nutricional: "Si se tratan de conseguir las 2.500 calorías diarias que se necesitan consumiendo el 80% o más en forma de frutas y verduras, eso crea automáticamente otros problemas”. Entonces, explica, al organismo le faltan nutrientes, como por ejemplo, proteínas, minerales y algunas vitaminas. De ese modo, no es posible garantizar una alimentación balanceada. Asimismo, la fructosa, el azúcar presente en las frutas, es más difícil de reabsorber que la glucosa, lo cual podría producir un mal funcionamiento del metabolismo, así como problemas intestinales. "Uno de los problemas más comunes es la diarrea, que provoca una pérdida aún mayor de líquido”, señala Stehle.


¿Qué pasa cuando el organismo se deshidrata?


Si el cuerpo obtiene poca agua, eso puede traer consecuencias graves para la salud. En la medicina hay una regla: la pérdida de agua se calcula en relación con el peso. "La deshidratación comienza con la pérdida de alrededor de un 4 a 5% del peso corporal en líquido. Aquí es donde comienzan los síntomas clínicos", dice el experto en nutrición Stehle.

Cuando el cuerpo reconoce su necesidad de hidratación mediante signos inofensivos como la sed o una boca seca, las primeras limitaciones de movimiento y otros síntomas de pérdida de energía pueden producirse a partir de ese momento. Si existe una pérdida del 20% del peso corporal, la vida corre serio peligro.


Stehle estima que quien trate de conseguir los líquidos que necesita solamente a través de frutas y verduras llegará rápidamente a un punto crítico. "Calculo que una persona que ingiere líquidos solo a través de alimentos sólidos pueda llegar a ingerir alrededor de un litro al día, lo que tomaría entre cinco y diez días antes de que se produzcan limitaciones físicas graves”, afirmó.


Lo mejor es tomar agua o té


El nutricionista recomienda conseguir el mínimo diario requerido de líquidos bebiende agua o té, que contienen pocas calorías. Por su parte, estima que los jugos de fruta y limonadas son líquidos problemáticos: "No sacian. Las calorías que contienen, que se ingieren con los alimentos, pueden aumentar el riesgo de desarrollar sobrepeso".


Los atletas no profesionales deben prestar especialmente atención a su ingesta de líquidos, porque la pérdida de agua suele ser más alta, ya que transpiran más que los deportistas profesionales. Por último, es importante, especialmente para las personas mayores, asegurarse de que se consuma la cantidad mínima recomendada.


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